La cirugía cardíaca ha logrado en los últimos años optimizar sus resultados gracias a mejoras técnicas, tecnológicas y tácticas. Analizamos dicha evolución.
Material y métodosRevisamos nuestra mortalidad de los últimos 20 años analizando las causas de muerte, el tipo de cirugía y las comorbilidades previas.
ResultadosA lo largo de estos años la mortalidad ha disminuido drásticamente desde el 14,4% en 1990 a un 5,4% en 2009 (coronarios 2%, valvulares 4,5%, congénitos 0% y miscelánea 16,4%).
La edad media de los pacientes intervenidos a inicios de la década de 1990 era de 56 años, siendo en la actualidad de 71 años, con un EuroSCORE medio de 6,8.
La mortalidad de origen cardíaco en 1992 fue del 76%, en 2009 del 44%.
La edad media del grupo de fallecidos, en 2009, ha sido de 71 años, siendo la enfermedad valvular la predominante en este grupo (65%) seguido de la coronaria (16%).
Las causas más frecuentes de muerte fueron: fracaso multiorgánico (29%), sepsis (15%), neurológica (7%) e insuficiencia respiratoria (4%). El EuroSCORE medio de este grupo era del 24,8.
ConclusionesLa mortalidad relacionada con la cardiopatía de base ha experimentado una importante reducción. Las mejores técnicas, la mayor estabilidad clínica con la que el paciente coronario llega a la cirugía, así como una cirugía más precoz en el paciente valvular, han permitido intervenir con buenos resultados pacientes antaño rechazados por su comorbilidad.
El sesgo en la cardiopatía ha cedido al sesgo en la comorbilidad.
Serán necesarias escalas de riesgo más discriminatorias y la optimización de las terapias para la prevención y el tratamiento de la comorbilidad pre y postoperatoria, para seguir reduciendo la mortalidad en cirugía cardíaca.