La endometriosis es una enfermedad ginecológica cuya prevalencia oscila alrededor del 5-10% de las mujeres. La localización es pélvica en la mayoría de los casos; sin embargo, en un pequeño grupo de pacientes, puede presentarse en regiones diferentes de esta.
Material y métodosEstudio descriptivo, observacional y retrospectivo de las historias clínicas de 26 pacientes intervenidas quirúrgicamente de endometriosis de localización extraovárica en el Hospital General Universitario de Ciudad Real en el período comprendido entre enero del 2003 y enero del 2013.
ResultadosNuestra serie consta de 26 pacientes intervenidas de endometriosis de localización extraovárica. Las localizaciones, por orden de frecuencia, fueron: pared abdominal, ombligo, vulva, apéndice, íleon, saco herniario y colon.
DiscusiónLa localización extrapélvica de la endometriosis se presenta con muy baja frecuencia. El tratamiento quirúrgico es la elección, llevando a cabo una resección con márgenes suficientes que permitirá reducir las posibilidades de recidiva.
Endometriosis is a gynecological disease with a prevalence of about 5% to 10% of women. Localization is usually pelvic but in a small group of patients the disease can be localized elsewhere.
Material and methodsWe performed a descriptive, observational and retrospective study of the medical records of 26 patients treated surgically for extraovarian endometriosis at the University General Hospital of Ciudad Real between January 2003 and January 2013.
ResultsOur series included 26 patients who underwent surgery for extraovarian endometriosis. In order of frequency, the locations were the abdominal wall, umbilicus, vulva, appendix, ileum, hernia sac and colon.
DiscussionThe frequency of extrapelvic endometriosis is very low. The treatment of choice is surgery. Resection with adequate margins reduces the chances of recurrence.
La endometriosis es una afección ginecológica cuya prevalencia oscila alrededor del 5-10% de las mujeres y se define como la existencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina1,2. La localización es pélvica en la mayoría de los casos; sin embargo, en un pequeño grupo de pacientes, puede presentarse en regiones diferentes de esta.
ObjetivoPresentar la casuística de pacientes intervenidas por endometriosis de localización extraovárica en nuestro centro.
Material y métodosSe realiza un estudio descriptivo, observacional y retrospectivo de las historias clínicas de 26 pacientes intervenidas quirúrgicamente de endometriosis de localización extraovárica en el Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, en el período comprendido entre enero del 2003 y enero del 2013.
Las variables analizadas fueron la edad, los antecedentes personales, la localización del foco endometriósico, la estancia hospitalaria y las complicaciones.
Los datos fueron analizados mediante el paquete estadístico SPSS versión 18.0 para Windows.
ResultadosNuestra serie consta de 26 pacientes intervenidas de endometriosis de localización extraovárica. La media de edad fue de 36,2 años (21-52). De todas las pacientes, solo 2 estaban diagnosticadas de endometriosis en seguimiento y tratamiento por el Servicio de Ginecología.
Once de las pacientes tenían antecedente de cesárea previa, mientras que las 15 pacientes restantes no presentaban antecedentes ginecológicos relevantes. En la figura 1 se exponen por orden de frecuencia las localizaciones más frecuentes de nuestro estudio.
La estancia hospitalaria media fue de 7,36 días (0,5-15). Entre las complicaciones menores, una paciente presentó un seroma en la herida quirúrgica, que se resolvió de forma espontánea, y entre las complicaciones mayores, tan solo una paciente presentó un cuadro de peritonitis secundario a dehiscencia de anastomosis tras resección intestinal.
Actualmente, el 74% de las pacientes siguen revisiones por parte del Servicio de Ginecología, llevando a cabo un tratamiento hormonal para control de la endometriosis.
DiscusiónLa localización típica de la endometriosis es fundamentalmente pélvica, representando los ovarios y las trompas de Falopio el 88% de todos los casos. Otros órganos, como intestino, peritoneo, páncreas, sistema nervioso central, hueso, sistema urinario o la piel, también han sido descritos en la literatura de manera excepcional3.
La localización extrapélvica se presenta con muy baja frecuencia. La población afectada son mujeres en edad fértil entre la segunda y la cuarta décadas de la vida4. Durante la menopausia es excepcional su aparición, si bien es cierto que mujeres tratadas con terapia hormonal sustitutiva también son susceptibles de desarrollar focos endometriósicos, lo cual parece relacionarse con la activación de antiguos implantes que hasta entonces se encontraban latentes5.
Rokitansky describió la endometriosis a mediados del siglo xix y fue Von Recklinhausen en 1885 quien describió por primera vez la endometriosis cutánea. Tan solo un año más tarde, Villar presentó el primer caso de enfermedad primaria espontánea a nivel umbilical6.
Markham clasificó la endometriosis extrapélvica según su localización en 4 tipos: gastrointestinal, del tracto urinario, torácico y de otros sitios. En este último grupo, se incluyen los implantes localizados en la pared abdominal7. Todas ellas son consideradas secundarias, ya que se observan fundamentalmente tras cirugías obstétricas, bien sea un aborto o una cesárea, mientras que las formas primarias son aquellas que aparecen sin el antecedente personal de cirugía previa. La cesárea constituye un antecedente muy infrecuente, presentándose en un porcentaje entre el 0,003 y el 0,45% de todos los partos por cesárea8–10.
En cuanto al mecanismo fisiopatológico, existen diversas teorías que tratan de explicar el origen la endometriosis de localización extrapelviana: a) el desarrollo de un tumor endometriósico podría deberse a la implantación de tejido endometrial, en aquellos casos que tras un parto por cesárea; b) la teoría de la transformación metaplásica, debido a algún factor externo de carácter irritativo; c) la migración por los vasos sanguíneos o linfáticos sería la explicación para las localizaciones extrapelvianas alejadas y también para las localizadas en la pared abdominal de origen primario, y d) otras teorías, como la mutacional o genética11,12.
La tríada clásica que define la endometriosis cutánea consiste en efecto masa, dolor (a menudo cíclico, en relación con el ciclo menstrual) y el antecedente de cirugía ginecológica previa. El intervalo entre la última cirugía y la presentación de la afección es, en promedio, de 2 a 6 años13,14. Este detalle está presente en nuestro caso, pues los síntomas comenzaron 2 años después de su última cirugía obstétrica.
El análisis de laboratorio no muestra hallazgos significativos para el diagnóstico de esta entidad. La ecografía puede evidenciar masas sólidas, quísticas o mixtas, de contornos definidos y el eco-Doppler color logra identificar un pedículo vascular en gran parte de los casos y vascularización intralesional en endometriomas mayores de 3 cm de diámetro15,16. Otras pruebas de imagen, como la tomografía computarizada o la resonancia magnética nuclear, no han demostrado aportación relevante, si bien es cierto que pueden identificar la extensión de la enfermedad para conseguir un mejor planteamiento de la estrategia quirúrgica17,18.
La realización de una punción espirativa con aguja fina es un buen método para obtener un diagnóstico preoperatorio, ya que el diagnóstico definitivo lo proporciona el estudio histológico19,20. Deben reunirse al menos 2 criterios: glándulas endometriales, estroma endometrial y depósitos de hemosiderina9. Las tinciones con hematoxilina-eosina muestran glándulas y estroma endometrial sobre un fondo de tejido fibroadiposo, y el estudio inmunohistoquímico puede ser de ayuda en casos dudosos, ya que las estructuras glandulares expresan citoqueratina, receptores de estrógenos y progesterona20.
El diagnóstico diferencial ha de hacerse con entidades que comparten la misma localización. Han de tenerse en cuenta: granulomas por cuerpo extraño, lipomas, quistes epidérmicos, hernias, neuromas, hematomas, tumores anexiales sudoríparos, hemangiomas, granuloma piógeno, sarcomas o metástasis entre otros6.
En cuanto al tratamiento, existen diversas terapias médicas que solo han aportado alivio sintomático transitorio y se ha visto que la enfermedad reaparece al suspenderlo. La cirugía es el tratamiento de elección, con márgenes amplios de al menos un centímetro para evitar posibles recidivas8.
Es importante investigar la coexistencia de endometriosis pélvica, sobre todo en pacientes que refieren dismenorrea o dispauremia. Dicha asociación oscila en un 26%6,8.
En general, el pronóstico es bueno. La transformación maligna es rara, aunque se han visto casos en la literatura en pacientes con larga historia de evolución, recurrente o no tratada21. El tumor maligno más frecuente es el carcinoma de células claras seguido del endometrial. También existen casos de adenocarcinoma y adenosarcoma. La incidencia de cáncer ovárico se estima en un 1%, aproximadamente, mientras que la incidencia de transformación maligna en casos de endometriosis extrapélvica aún se desconoce22.
Responsabilidades éticasProtección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflicto de intereses.