En nuestra revisión sobre hipertensión arterial (HTA) e infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) publicada recientemente1 enumerábamos una serie de interrogantes aún sin respuesta: la prevalencia real de HTA en la población infectada por VIH, la frecuencia de hipertensión de bata blanca en esa población y la potencial influencia de los diferentes fármacos antirretrovirales en el aumento de la presión arterial entre otros. Coincidimos con Tornero et al en la importancia y dificultad de la correcta medición de la presión arterial en la práctica clínica habitual de las unidades que atienden a enfermos infectados por VIH. La utilización de dispositivos de monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA), dada la ansiedad y el estrés habitual de estas consultas, estaría indicada para descartar la presencia de hipertensión de bata blanca. Tornero et al tras la colocación de la MAPA a 29 pacientes con cifras de presión arterial >140/90mmHg en la consulta, confirman el diagnóstico en el 41% y el 59 restante es diagnosticado de hipertensión de bata blanca. Asumiendo que se tomó la presión arterial a los 178 pacientes atendidos y que ninguno de ellos tenía el diagnóstico previo de HTA hace una frecuencia de HTA tras toma aislada en la consulta del 16%.
La prevalencia de hipertensión de bata blanca en población general hipertensa española se sitúa entre un 15 y un 30%2,3. Existen pocos estudios que hayan utilizado la MAPA para el diagnóstico de HTA en pacientes infectados por VIH. En un estudio transversal realizado con 310 pacientes consecutivos atendidos en nuestro centro4, de los cuales 20 eran hipertensos con tratamiento, se detectaron 43 pacientes (14%) con cifras de presión arterial en consulta mayores o igual a 140/90mmHg. En el 60,5% de estos se confirmó el diagnóstico de HTA tras la realización de la MAPA. El 39,5% restante fue diagnósticado de hipertensión de bata blanca al no confirmarse por la MAPA las cifras elevadas en la consulta.
Sorprende la elevada frecuencia de hipertensión de bata blanca en la carta de Tornero, muy por encima de la frecuencia en población general hipertensa2,3. Probablemente esta diferencia sea debida a las características de la población de su estudio que no precisan.
En cualquier caso coincidimos en la elevada prevalencia de la hipertensión de bata blanca debido a las peculiaridades de las consultas de VIH y de la necesidad de confirmar el diagnóstico mediante MAPA siempre que esté disponible. Con el diagnóstico de certeza lograríamos evitar el uso innecesario de fármacos innecesarios y la posible yatrogenia derivada de su uso.